El pasado lunes 5 de octubre, los alumnos de Quinto Grado se unieron virtualmente alrededor del altar de la Capilla del Colegio para una celebración organizada en torno a la oración del Padrenuestro. Cada uno de los chicos tenía armado su propio altarcito, y desde allí elevamos nuestra plegaria a Dios, Padre bueno, que nos ama y siempre nos escucha.
Tal como nos lo presentan los Evangelios, Jesús no sólo oró en toda circunstancia, sino que también enseñó a los discípulos a orar. A instancia de uno de ellos, que le pidió: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos» (Cfr. Lc. 11,1b), Jesús nos enseñó el Padrenuestro.
La Iglesia aprecia esta oración, por haberla recibido del Señor mismo, y la repite tres veces al día en su Liturgia cotidiana.
San Agustín nos dice que en esta plegaria encontramos un compendio de la oración bíblica: «Recorran todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que puedan encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical» (Epístola 130).
Así que, hoy como entonces, también nosotros le decimos a Jesús:
Señor, ¡enséñanos a orar!



